Mariana Ordóñez
Rutas y trabajo de campo
Diseña los recorridos breves y decide qué rincones entran en cada colección. Ha documentado la laguna de Bacalar en tres temporadas distintas y mantiene las notas de acceso a cenotes y miradores.
Squishtery nació de una costumbre simple: llegar a un pueblo, caminar sin prisa y anotar lo que no aparece en las guías. Con los años esa libreta se convirtió en colecciones fotográficas, rutas breves y mapas dibujados a mano sobre Holbox, Bacalar, Sayulita, Valle de Bravo y Valladolid.
Trabajamos con fotógrafos e ilustradores que viven cerca de cada destino, así que las recomendaciones por ambiente y las notas de luz salen de visitas repetidas, no de un catálogo armado a distancia.
Sobre Squishtery
Squishtery nació de una costumbre sencilla: volver de un viaje con más fotos que recuerdos ordenados. Empezamos con Isla Holbox y Bacalar, y seguimos sumando pueblos donde la arquitectura, la luz o el agua merecen quedarse documentados.
Preferimos mostrar un amanecer en Punta Mosquito o la niebla sobre la presa de Valle de Bravo antes que describirlo con adjetivos. Cada colección se arma con imágenes propias y notas sobre la hora de luz, la temporada y el acceso real a cada lugar.
Holbox se recorre en bicicleta, Valladolid a pie entre conventos y cenotes cercanos. Las rutas breves que publicamos respetan ese ritmo: pocas paradas, tiempos reales y la advertencia de qué rincón conviene evitar en temporada alta.
Cada destino entra al mapa de México con su propia ficha: qué lo hace distinto, qué cambia entre temporadas y qué se puede hacer para no alterar el lugar. Sayulita y Bacalar no se parecen en nada, y el archivo lo refleja así.
Lo que buscamos es simple: que quien abra una colección reconozca el lugar antes de ir, y que al volver tenga algo más que una foto suelta en el teléfono.
No empezó como una agencia. Empezó como un cuaderno de viaje con demasiadas fotos de Bacalar y una idea fija: que un destino se entiende mejor cuando alguien te cuenta a qué hora conviene mirarlo.
Un viaje a Holbox sin coche y sin prisa se convirtió en la primera colección ordenada: amaneceres en Punta Mosquito, el paso de los flamencos por Yalahau, las fachadas pintadas del centro. Todo anotado a mano, con la hora de luz apuntada al margen.
Las fotos sueltas empezaron a pedir contexto. Añadimos rutas breves y recomendaciones por ambiente, y con Bacalar aprendimos algo que repetimos desde entonces: explicar por qué el agua cambia de tono importa tanto como mostrarla.
Sayulita y Valle de Bravo entraron juntos, no por parecerse sino por lo contrario. Contrastar costa y sierra con horarios reales nos obligó a dejar de describir destinos y empezar a describir decisiones de viaje.
Reunimos los rincones en un mapa de México con ilustraciones suaves y acentos coral y turquesa. Sigue creciendo con pueblos de arquitectura característica, y cada lugar nuevo entra solo si tenemos algo concreto que contar sobre él.
Somos un equipo pequeño y repartido entre Aguascalientes y la costa. Cada uno cubre una parte del proceso: la ruta, la fotografía, el texto que acompaña cada lugar y el mapa que ordena todo lo demás.
Trabajamos por temporadas y con destinos que conocemos de primera mano. Antes de publicar una colección, alguien del equipo ha caminado la calle, ha esperado la luz correcta y ha anotado a qué hora conviene llegar.
Rutas y trabajo de campo
Diseña los recorridos breves y decide qué rincones entran en cada colección. Ha documentado la laguna de Bacalar en tres temporadas distintas y mantiene las notas de acceso a cenotes y miradores.
Fotografía y edición
Se encarga de la luz y del color de cada serie. Trabaja casi siempre en horarios de amanecer y atardecer, y ajusta las imágenes para que el turquesa de la costa y el coral de las fachadas se lean sin saturarse.
Textos y mapas creativos
Escribe las historias cortas que acompañan cada destino y arma los mapas ilustrados. Le interesa explicar por qué un lugar funciona como funciona: la marea, la niebla sobre la presa, el horario de los flamencos.
Contacto con comunidades
Habla con guías locales, posadas y cocineras de los pueblos que visitamos. Su trabajo es que las recomendaciones sean reales y que las personas del lugar aparezcan en el proyecto, no solo el paisaje.
Si quieres proponer un destino, compartir una ruta o sumarte a una salida, escríbenos desde la página de contacto.